Veo las hojas caer
Y el paisaje tornarse solitario,
el resplandor de la vida en perecer.
Y en la agonía
Quedo inmerso en tu belleza,
¿Cómo esperas que te ignore?
Te observo cada día.
Me enloqueces y deseo tu eternidad.
Si tuviera corazón, sería tuyo.
Pero no puedo desearte.
Vives, pero pronto morirás.
Y jamás sabrás que existo.
Pero yo estaré aquí, por siempre, en el mundo,
vagando en la eternidad.
Siendo algo que no vive, ni muere.
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