La nieve no para de caer,
siento como el calor de mi rostro la desvanece.
Es invierno.
Y me entristece no poder ver mariposas.
Quiero verlas.
Quiero admirar sus alas, sus colores, su delicadeza y sutil belleza.
Ojalá las palabras fuesen ligeras como el viento, pero no lo son.
Tienen tanta fuerza como el sueño que me obliga a bajar los parpados.
Hoy, me di cuenta que
He sido yo quien detuvo el tiempo aquella vez, quería que me mirases.
He sido yo quien se quedó en el paso.
Entre aquella nieve que no se derretía.
Y no he sido yo. quien te ha protegido del invierno.
Pétalos eternos
Veo las hojas caer
Y el paisaje tornarse solitario,
el resplandor de la vida en perecer.
Y en la agonía
Quedo inmerso en tu belleza,
¿Cómo esperas que te ignore?
Te observo cada día.
Me enloqueces y deseo tu eternidad.
Si tuviera corazón, sería tuyo.
Pero no puedo desearte.
Vives, pero pronto morirás.
Y jamás sabrás que existo.
Pero yo estaré aquí, por siempre, en el mundo,
vagando en la eternidad.
Siendo algo que no vive, ni muere.
Y el paisaje tornarse solitario,
el resplandor de la vida en perecer.
Y en la agonía
Quedo inmerso en tu belleza,
¿Cómo esperas que te ignore?
Te observo cada día.
Me enloqueces y deseo tu eternidad.
Si tuviera corazón, sería tuyo.
Pero no puedo desearte.
Vives, pero pronto morirás.
Y jamás sabrás que existo.
Pero yo estaré aquí, por siempre, en el mundo,
vagando en la eternidad.
Siendo algo que no vive, ni muere.